FELIZ DÍA DEL PADRE
El sol daña tus ojos pese a las gafas de sol. Acabas de terminar un turno nocturno de doce horas, sabes que ese horario es ilegal, pero también eres consciente de que no tienes alternativa. Cuando al fin encuentras aparcamiento, apenas recuerdas cómo has llegado hasta allí, es un signo de agotamiento grave y de que no deberías haber cogido el coche, pero la alternativa implica hora y media de autobuses, si no fallas ningún trasbordo. Con la mochila al hombro, abres con cuidado la puerta de casa para no despertar a los chiquillos. Al cerrar en silencio, oyes unos rápidos pasitos y unos bracitos tratan de rodear tu cintura.
-¡Hola, papá! ¡Feliz día del padre!
El cansancio y la tristeza se diluyen un poco. Enseguida los pasitos vuelven a su cuarto y vuelven con un dibujo que te ha hecho para el día del padre. Le preparas el desayuno, tú también te tomas algo, mientras el resto de la casa duerme. Estos son los momentos que te devuelven la vida.
Espero que paséis un día genial y nos leemos pronto.
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